jueves, 17 de agosto de 2017

Tan tontos somos
que confundimos amor propio
con egoísmo venenoso,
belleza con moda efímera,
amor con montañas rusas;
vida inmortal con libros obsoletos.
Qué pena buscar en el cielo
el tesoro que brota
de nuestros sinceros infiernos.
Dentro de esta Esfera
y, al mismo tiempo,
fuera de ella.
Floto en un universo 
vacío
mientras observo
el conjunto vital,
tan milagroso,
tan perdido a veces,
caótico  y colorido,
vivo.
"Abrid los ojos",

pienso en un suspiro.


domingo, 13 de agosto de 2017


Me quedé atrapada 
en el más allá 
de sus ojos.
Una poetisa 
me hablaba de inmortalidad
y no fueron sus escritos
quienes me contaban historias;
fue el único retrato
que de ella se conserva.
Una mirada cruzó el tiempo,
ni siquiera las palabras 
guardadas
pueden hablarnos 
con natural sinceridad.
Me cansé de palabras vacías,
de alimentar a la mente.
Cada teoría humana,
cada frase que alecciona
y adoctrina;
cada lección que amansa
a la fiera día tras día.
Ahora creo en los sonidos
calmados,
en los que gritan,
en la Verdad renacida
de mis ojos de lechuza,
estos que miran dentro del lago
que conforma el Ser
que realmente nos guía.

domingo, 16 de julio de 2017




Mi padre decía que las mujeres con el pelo retirado
en una coleta estaban más guapas. Nunca, hasta ahora, he podido peinarme de manera que mi rostro
quedara totalmente despejado.
Eso demuestra seguridad en uno mismo;
no se tapa la frente, no se ocultan los ojos,
no se huye de la mirada del mundo.
Creo que a eso se refería el señor Miguel Armillas,

a la belleza de un rostro que se muestra sin miedo.

sábado, 15 de julio de 2017

Érase una vez una niña
que decidió sanar su corazón.
Lo acunó entre sus brazos,
salió de su casa, cerró la puerta tras de sí,
dijo adiós a su familia
y empezó a recorrer su propio camino.
Que lo mismo que muevo la melena escuchando a Iron Maiden
me emociono con Taylor Swift o con un poema de Ángel González,
que río por un chiste tonto o lloro mirando un árbol.
Soy yo, única, sin barrotes ni prejuicios,
cada día más natural porque cada día me permito volar
surcando cielos que antes ni sabía que existían.